Empresas Sociales en Latinoamérica: Una Alternativa Para Crear Capacidades de Cambio y Resiliencia

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Empresas Sociales en Latinoamérica: Una Alternativa Para Crear Capacidades de Cambio y Resiliencia

Empresas Sociales en Latinoamérica

En los últimos años, expertos han hecho crecientemente hincapié en la capacidad de resiliencia de las sociedades frente a los cambios enormes (como por ejemplo el cambio climático y la tecnología) más que en la posibilidad de alcanzar soluciones sostenibles. La nueva realidad es que las sociedades deben desarrollar una capacidad de adaptación para soportar los cambios que se avecinan.

América Latina es una región marcada por la pobreza, y la desigualdad, así como el deficiente acceso a servicios básicos. A estos retos se le suman, la crisis climática, el gran descontento social y la polarización, entre otros. La incidencia a la pobreza extrema es mayor entre las personas que habitan zonas rurales, los niños, niñas y adolescentes, las mujeres, las personas indígenas y la población afro-descendiente, entre otros grupos.

En medio de este contexto, ha surgido un nuevo modelo de negocio conocido como emprendimiento social. Los emprendimientos sociales pueden incluir diferentes tipos de organizaciones o estructuras legales (con fines de lucro, sin fines de lucro y entidades públicas). A pesar de no existir consenso respecto a la definición de emprendimiento social, lo que tienen en común los distintos conceptos, es su doble objetivo de crear de manera intencional, valor económico y social.

La nueva realidad es que las sociedades deben desarrollar una capacidad de adaptación para soportar los cambios que se avecinan.

A diferencia del emprendimiento comercial, el emprendimiento social trata la dimensión social como su objetivo principal, mientras que la dimensión económica es a menudo un subproducto que permite a la organización buscar la sostenibilidad y la autosuficiencia para que su operación no dependa de donaciones.

Latinoamérica es una región con un enorme potencial emprendedor, a la vez que adolece de problemas sociales todavía muy serios. Existen asociaciones que se enfocan en crear ecosistemas de emprendimiento social. Los ejemplos que hemos elegido para este artículo son algunos de los más grandes y activos de la región. Se trata de organizaciones facilitadoras del emprendimiento social focalizado en cada país, algunas han empezado a internacionalizarse.

Latinoamérica es una región con un enorme potencial emprendedor, a la vez que adolece de problemas sociales todavía muy serios.
Mayma – Argentina:

Mayma se presenta a sí misma como “Humanidad Emprendedora”, con el fin de apoyar a una economía más humana a través de la formación, conexión y visibilización de emprendedores de Latinoamérica. Fue fundada en 2007 y desde entonces ha fomentado el surgimiento de 1,550 emprendimientos en cinco países latinoamericanos: Chile, Uruguay, Colombia y México y Argentina. Luego, en julio de 2020, en alianza con Mercado Libre, inició la segunda etapa de su programa de formación empresarial, ‘Emprender con Impacto’, en apoyo a emprendedores sustentables.

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Kunan – Perú:

Empezó como un premio en 2014 y hoy es la plataforma peruana de emprendimiento socio-ambiental de mayor alcance, cuya finalidad es fortalecer el ecosistema de emprendimiento en ambos campos. Lo hace a través de sinergias entre distintos actores con interés en desarrollar este tipo de negocios en el Perú. Kunan ha impulsado una red de más de 190 emprendimientos sociales y ambientales dentro de la Red Kunan. Esta red incluye a iniciativas como Proyecto Mama, Techo y D1 Asociación Cultural, por nombrar algunos de los más conocidos. En su “Reporte sobre el Estado del Emprendimiento Social y Ambiental”, tomó el pulso a 160 emprendimientos. De ellos, el 31% genera ingresos anuales que superan los S/ 100 mil. Esto último se traduce en un impacto significativo en las 24 regiones del Perú.

Promotora Social México – México:

Es una organización de Filantropía de Riesgo e Inversión de Impacto, con más de 10 años de existencia, que impulsa iniciativas de emprendedores sociales orientadas a mejorar la calidad de vida de las personas menos favorecidas. Su estrategia se basa en invertir en empresas sociales a través de diversos tipos de financiamiento -así como con donativos-, impulsar el desarrollo de emprendedores sociales y desarrollar los ecosistemas locales y nacional. Su portafolio incluye a empresas de alto impacto social en las categorías de educación, salud, desarrollo económico y desarrollo del ecosistema. Desde 2018, enfoca todos sus esfuerzos, en el tema del desarrollo infantil temprano, con el fin de lograr cambios sistémicos. Así, ha contribuido con beneficiar a más de 650 mil personas en México, a través de emprendimientos como Laudex, Granta y Someone Somewhere, entre otros.

CoLab – Chile:

Es el laboratorio de innovación social de la Universidad Católica de Chile. Enfocados en el desarrollo socio-ambiental, CoLab facilita la co-producción de conocimiento, estimula el surgimiento de agentes de cambio y colabora con los distintos actores del ecosistema. CoLab es responsable de diversas iniciativas dentro de los campos de la investigación, formación y vinculación de emprendimientos sociales, desde la academia hacia la sociedad. De este modo, están aliados con empresas y organizaciones como, por ejemplo, Entel, para la promoción de emprendimientos vinculados a la Agenda 2030 en Chile. Uno de dichos emprendimientos es Aukio, dedicado a vincular instituciones educativas con profesores suplentes; y Tayú, que fabrica recipientes comestibles de alga “cochayuyo” para eventos sociales, generando una cadena de valor para sus productores.

 NESsT – Internacional:

Se encuentra en Argentina, Perú y Brasil, además de tres países de Europa del Este. Su filosofía se basa en la idea de que las empresas tradicionales no están generando suficiente trabajo en los países de mercados emergentes. Y de esto destaca dos datos: el 25% de los los trabajadores viven en pobreza extrema o moderada y el 46.8% enfrenta bajos ingresos y condiciones laborales difíciles.  Es tal vez la organización más grande en el rubro de la inversión en emprendimientos que empoderan a las comunidades para acceder a trabajos de calidad. Ha invertido más de US$ 19.9 millones en 189 empresas sociales que han generado 58,000 empleos y mejorado la vida de más de 667,822 personas. Así, busca generar una cadena: buenos trabajos con ingresos confiables que permiten a las personas a apoyar a sus familias y contribuir con sus comunidades.

 NESsT – Internacional Empresas Sociales
 NESsT – Internacional Empresas Sociales

Las empresas sociales como agentes de cambio y resiliencia

Las empresas sociales son organizaciones que tienen la capacidad de combinar lógicas sectoriales y racionalidades que previamente eran utilizadas separadamente por cada sector tradicional, lo cual representa la pluralidad de lógicas y racionalidades al interior de estas organizaciones y en la manera en que se relacionan con su entorno.

Dada esta capacidad las empresas sociales pueden:

  • Generar cambios institucionales que relacionan los diferentes sectores sirviendo como puente entre ellos y, particularmente, en la construcción de procesos colaborativos.
  • Transformarse en actores claves para conectar a las “élites” articulando recursos y oportunidades que tengan un impacto positivo en la base de la pirámide.
  • Ser actores locales que suelen estar más inmersos en sus contextos y que, por ende, responden de manera más flexible y rápida a los cambios acelerados y pueden dar soluciones adaptadas a las problemáticas que continuamente emergen.
  • Satisfacer la necesidad de abrir más canales de participación política y económica negada por la institucionalidad tradicional, convirtiéndose en actores relevantes en las emergentes dinámicas de las sociedades.

Estas organizaciones son parte integral de un ecosistema de emprendimiento latinoamericano que sigue creciendo año a año. Esperamos que la crisis que atraviesa América Latina, suponga una oportunidad y un motivo para seguir impulsando estos esfuerzos.

Transformarse en actores claves para conectar a las “élites” articulando recursos y oportunidades que tengan un impacto positivo en la base de la pirámide.

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