Una política de protección infantil en ONG es el documento que define cómo una organización previene, detecta y responde ante cualquier riesgo de abuso, explotación o negligencia hacia niños, niñas y adolescentes.
Cuando una fundación, colegio o programa social trabaja con poblaciones vulnerables, no basta con tener buenas intenciones. Se necesitan protocolos claros, responsabilidades definidas y mecanismos de acción que protejan de manera real y estructurada a los menores de edad.
Hoy más que nunca, la protección infantil no es opcional: es una obligación ética y legal.
¿Qué es una política de protección infantil en ONG?
Una política de protección infantil en ONG —también conocida como política de salvaguarda o child safeguarding policy— es un marco institucional que establece normas de conducta, procesos de prevención y protocolos de respuesta ante incidentes.
Este enfoque está alineado con estándares promovidos por la Organización de las Naciones Unidas y la UNICEF, así como con la Convención sobre los Derechos del Niño, que reconoce el derecho de todos los niños a ser protegidos contra cualquier forma de violencia o explotación.
En términos simples, significa pasar de la improvisación a la prevención estructurada.

¿Por qué es indispensable en organizaciones sociales?
Las organizaciones que trabajan con niños enfrentan riesgos específicos:
- Interacción directa entre adultos y menores.
- Espacios educativos físicos y digitales.
- Intervenciones en comunidades vulnerables.
- Uso de imágenes y datos personales.
Sin una política clara, los riesgos aumentan. Con una política sólida, la organización:
- Reduce la probabilidad de incidentes.
- Protege a los beneficiarios.
- Protege a su equipo.
- Fortalece la confianza de aliados y donantes.
- Cumple con estándares internacionales.
Una política de protección infantil en ONG no solo responde a crisis; las previene.
Principios que debe tener una política de protección infantil sólida
Toda política efectiva debe basarse en principios claros:
1. Interés superior del niño
Cada decisión debe priorizar la seguridad y bienestar del menor.
2. Enfoque centrado en el sobreviviente
Si ocurre un incidente, la prioridad es la protección y recuperación de la víctima, no la reputación institucional.
3. No hacer daño
Las intervenciones educativas deben evaluar riesgos para no generar nuevas vulnerabilidades.
4. Equidad e inclusión
La protección debe aplicarse sin discriminación por género, discapacidad o contexto socioeconómico.

Tipos de abuso que toda organización debe reconocer
Una política de protección infantil en ONG debe definir claramente qué constituye abuso:
Abuso físico
Lesiones no accidentales o castigo corporal.
Abuso y explotación sexual
Aprovechamiento de una posición de poder o vulnerabilidad con fines sexuales.
Abuso emocional
Humillación, intimidación o maltrato psicológico persistente.
Negligencia
No cubrir necesidades físicas o emocionales básicas.
Nombrar correctamente estas formas de violencia permite prevenirlas y detectarlas.
Código de conducta: las reglas básicas que toda ONG debería aplicar
Una política efectiva debe incluir normas concretas como:
Regla de los dos adultos
Evitar que un adulto esté solo con un niño en espacios cerrados.
Conducta digital controlada
Prohibir contacto privado por redes sociales o mensajería personal. Toda comunicación debe darse en canales oficiales y supervisados.
Contacto físico limitado y apropiado
Siempre respetuoso, público y culturalmente adecuado.
Integridad financiera
Prohibir regalos o transferencias individuales sin autorización institucional.
Las reglas claras reducen ambigüedades y protegen a todas las partes.
Reclutamiento y verificación: la prevención empieza antes
Una política de protección infantil en ONG debe incluir:
- Verificación obligatoria de antecedentes penales relacionados con delitos contra menores.
- Revisión de referencias profesionales.
- Cláusulas contractuales de cumplimiento obligatorio.
- Capacitación previa al inicio de funciones.
La prevención comienza en el proceso de selección.

Evaluación de riesgos y monitoreo continuo
Las organizaciones responsables implementan evaluaciones periódicas que incluyen:
- Identificación de riesgos ambientales y culturales.
- Revisión de prácticas digitales.
- Protocolos de organizaciones aliadas.
- Actualización anual de la política.
La protección es dinámica; los riesgos evolucionan.
¿Qué hacer si ocurre un incidente?
Una política de protección infantil en ONG debe definir un protocolo claro que incluya:
- Escuchar al menor sin juzgar.
- Informar inmediatamente al punto focal designado.
- Garantizar acceso a apoyo médico o psicológico.
- Documentar de manera confidencial.
- Remitir a autoridades competentes según la legislación nacional.
Actuar con rapidez puede marcar la diferencia entre daño prolongado y protección efectiva.
Protección digital y privacidad de datos
En la era digital, la protección infantil también implica:
- Consentimiento informado por escrito para uso de imágenes.
- No asociar nombres completos a fotografías.
- Sistemas de almacenamiento cifrados.
- Restricción de acceso a datos sensibles.
- Supervisión de plataformas educativas digitales.
El entorno virtual también debe ser seguro.
Cómo lo implementa Altruism Now
En Altruism Now, la política de protección infantil en ONG entra en vigor en octubre de 2025 y se revisa anualmente. Aplica a empleados, voluntarios, contratistas y miembros de Junta Directiva en Colombia, México y Ecuador.
Incluye:
- Tolerancia cero frente a cualquier forma de abuso.
- Capacitación obligatoria previa al trabajo en campo o digital.
- Evaluación de Riesgos de Protección (EPR) en cada ciclo de proyecto.
- Protocolo estructurado de reporte y remisión a autoridades competentes.
- Protección contra represalias para denunciantes de buena fe.
El objetivo no es solo reaccionar ante incidentes, sino reducir su probabilidad al mínimo.
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Proteger es una responsabilidad institucional
Desarrollar una política de protección infantil en ONG no es un acto administrativo; es una declaración de responsabilidad.
Las organizaciones que trabajan con niños no pueden improvisar en temas de seguridad. La estructura protege, la claridad previene y la transparencia fortalece la confianza.
Si una fundación, colegio o programa social aún no cuenta con una política formal de protección infantil, este es el momento de desarrollarla. La protección no es un complemento del impacto social. Es su base.

